Si tu coche es grande y encima no tiene etiqueta ambiental, prepárate: a partir del próximo jueves 1 de octubre, tu ayuntamiento tendrá vía libre para cobrarte más por dejarlo aparcado en la calle. El Gobierno ha reformado el Reglamento General de Circulación para que el tamaño del vehículo se convierta, junto a las emisiones, en un criterio legal para fijar el precio del aparcamiento regulado.
Qué dice exactamente la nueva norma
El cambio viene del Real Decreto 518/2026, aprobado el 24 de junio y publicado en el BOE dos días después, que entra en vigor el 1 de octubre de 2026. La reforma toca el artículo 156.1 e) del Reglamento General de Circulación, que a partir de ahora dice que «el estacionamiento de los vehículos podrá ser objeto de tarificación por los Ayuntamientos en función de sus dimensiones y clasificación ambiental».
Traducido: hasta ahora, el precio de la zona azul o verde ya podía variar según la etiqueta de la DGT en algunos sitios, pero el tamaño del coche no tenía ningún respaldo legal como criterio de tarificación. Ahora sí lo tiene, y de forma explícita.
No es obligatorio: cada ayuntamiento decide
Aquí está el matiz importante que muchos titulares están pasando por alto: la norma habilita, no obliga. El decreto da la posibilidad a los consistorios de modificar sus ordenanzas de aparcamiento, pero cada uno tiene que aprobar su propia ordenanza municipal para aplicarlo de verdad. Si tu ayuntamiento no mueve ficha, el 1 de octubre no cambiará nada en la práctica en tu ciudad.
Dicho esto, el terreno ya está parcialmente abonado: Madrid y Barcelona llevan años aplicando descuentos a los coches con etiqueta ECO o Cero Emisiones y recargos a los que no tienen distintivo ambiental. Lo que hace este decreto es dar respaldo legal explícito para que, además, se pueda cobrar más simplemente por ocupar más espacio en la calle, algo que hasta ahora no estaba recogido de forma tan clara.
¿A quién afecta más?
Los principales señalados son los SUV grandes, especialmente los de siete plazas, que ya representan el 25,9% de las matriculaciones en España entre enero y agosto de este año. La lógica detrás de la norma es sencilla: más de la mitad de los coches nuevos que se venden hoy son demasiado grandes para las plazas de aparcamiento urbano pensadas hace décadas, así que el tamaño empieza a tratarse como un factor a desincentivar, igual que ya se hace con las emisiones.
El caso más citado como referencia es el de París, donde desde hace un tiempo los vehículos de más de 1,6 toneladas pueden llegar a pagar hasta 225 euros por seis horas de aparcamiento en el centro. En España, de momento, ningún ayuntamiento ha anunciado tarifas concretas para aplicar esta nueva posibilidad, así que habrá que esperar a ver qué ciudades se animan primero y con qué cuantías.
Si conduces una furgoneta por trabajo, tampoco te libras del debate: al medirse por dimensiones y no solo por tipo de vehículo, autónomos y profesionales que usan furgonetas para repartos también podrían verse afectados si su ayuntamiento decide aplicar la norma, algo que ya ha generado cierta inquietud en el sector.
Lo que está claro es que la puerta ya está abierta, y en un contexto donde cada vez más ciudades buscan formas de reducir el espacio que ocupan los coches en la calle, no sería raro que algún ayuntamiento se anime pronto a estrenar esta tarifa. Si conduces un coche grande o sin etiqueta ambiental, puede que este 1 de octubre no note nada, pero conviene no perder de vista lo que decida tu ayuntamiento en los próximos meses: el marco legal para cobrarte más ya está sobre la mesa.



