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Recorre los escenarios de Juego de Tronos en el País Vasco: Rocadragón, el flysch y la playa salvaje de Barrika

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Antes de convertirse en un fenómeno de masas, Juego de Tronos ya había buscado en el País Vasco algunos de los paisajes más espectaculares de su séptima temporada. La costa vasca, con sus acantilados milenarios, sus islotes batidos por el Cantábrico y sus playas salvajes, se convirtió en el hogar de Daenerys Targaryen y en escenario de leyendas que ya existían mucho antes de que HBO llegara con sus cámaras.

Gaztelugatxe, el islote que se convirtió en Rocadragón

El emplazamiento más icónico es, sin duda, San Juan de Gaztelugatxe, en Bermeo (Bizkaia). Este islote unido a tierra por un puente de piedra y coronado por una ermita del siglo X, se transformó en Rocadragón, el castillo ancestral de la Casa Targaryen, durante el rodaje de la temporada 7 de la serie en el verano de 2017. En su momento se llegó a fotografiar al propio Kit Harington (Jon Snow) recorriendo el islote.

Mucho antes de Juego de Tronos, Gaztelugatxe ya arrastraba su propia mitología: la tradición local asegura que si tocas tres veces la campana de la ermita y pides un deseo, este se cumplirá. Tampoco faltan las leyendas de piratas y de akelarres —reuniones de brujas— asociadas a este tramo de costa, el mismo imaginario oscuro y mágico que encajaba a la perfección con la estética de la serie.

Cómo visitar Gaztelugatxe hoy

El islote es hoy uno de los puntos más visitados de la costa vasca, hasta el punto de que el acceso está regulado: en los días de mayor afluencia solo se permite la entrada a un máximo de 1.462 personas al día, mediante un tique gratuito que se reserva online con antelación. La subida hasta la ermita tiene 241 escalones y el recorrido completo, ida y vuelta, ronda las dos horas y media. Se llega en coche desde Bilbao en unos 45 minutos por la BI-631 y la BI-2101 hacia Bakio, aunque también hay líneas de Bizkaibus y la opción de combinar Euskotren hasta Bermeo con autobús hasta el aparcamiento.

Los acantilados del flysch de Zumaia, 60 millones de años de historia

En Guipúzcoa, la playa de Itzurun, en Zumaia, aportó otro de los decorados de la temporada 7: sus imponentes acantilados de piedra caliza, de más de 150 metros de altura, sirvieron de telón de fondo para el desembarco de la flota de Daenerys Targaryen. Estos acantilados forman parte del llamado flysch, una sucesión de capas de roca sedimentaria que se fueron depositando durante más de 60 millones de años y que hoy permite leer, casi como las páginas de un libro, la historia geológica del planeta.

La playa salvaje de Barrika

El tercer gran escenario vasco de la serie es la playa de la Murriola, en Barrika, a las afueras de Bilbao. Rodeada de acantilados y con un fuerte oleaje atlántico, esta playa semisalvaje aportó otro de los fondos costeros utilizados durante el rodaje, y sigue siendo hoy un destino popular entre surfistas y amantes de los paisajes más agrestes del litoral vizcaíno.

Una ruta que va más allá de la playa

El equipo de la serie también dejó su huella fuera de la costa: durante el rodaje, actores y producción visitaron lugares como el Museo Guggenheim de Bilbao, el Castillo de Arteaga o restaurantes con estrella Michelin como Arzak, Nerua o Mina, según recoge la propia oficina de turismo del País Vasco. Para quien quiera completar la ruta, estos tres escenarios costeros —Gaztelugatxe, Itzurun y Barrika— pueden visitarse en un mismo día siguiendo la costa entre Bizkaia y Guipúzcoa, combinando la mitología de Rocadragón con la geología del flysch y el aire salvaje del Cantábrico.