Cuarenta y cinco años. Es lo que ha tardado la Fórmula 1 en volver a Madrid desde aquel Gran Premio de España de 1981 en el Jarama, el último que ganó Gilles Villeneuve antes de que la capital desapareciera del calendario mundial durante más de cuatro décadas. Del 11 al 13 de septiembre, ese paréntesis se cierra: la F1 corre en Madrid, y lo hace en un circuito completamente nuevo construido en el entorno de IFEMA y Valdebebas, a un paso del aeropuerto de Barajas.
MADRING: un circuito semiurbano de 5,47 kilómetros
El trazado se llama MADRING, y combina tramos urbanos con otros que no lo son, algo poco habitual en el calendario actual de la F1. Tiene 5.474 metros de longitud y 20 curvas, con un tiempo de vuelta estimado en clasificación de alrededor de 1 minuto y 32 segundos, aunque la homologación definitiva de la FIA todavía está en marcha. Su curva más icónica, bautizada como «La Monumental», tiene tanto peso simbólico que aparece representada en el propio trofeo que se entregará al ganador de la carrera.
El recinto tendrá capacidad para 110.000 espectadores repartidos en distintas zonas, y el acuerdo firmado entre Madrid y la Fórmula 1 no es solo para esta edición: la ciudad tiene contrato para acoger el Gran Premio de España hasta 2035.
España, con dos Grandes Premios en el mismo calendario
Lo de Madrid no sustituye a nada: Barcelona sigue teniendo su carrera en el Circuit de Barcelona-Catalunya, celebrada este año el 12-14 de junio, así que 2026 es la primera temporada en la que España tiene dos citas del Mundial. Luis García Abad, director del GP de España de F1, lo resumía hace unos meses como «un sueño hecho realidad»: «No hace tanto tiempo era muy complicado ir a ver una carrera, y ahora el hecho de tener dos carreras es súper importante.»
La cita de Madrid será la decimosexta del calendario, justo después del Gran Premio de Italia y antes del de Azerbaiyán, con el fin de semana estructurado como siempre: entrenamientos libres el viernes 11, la tercera sesión de libres y la clasificación el sábado 12, y la carrera el domingo 13 de septiembre.
Una llegada que no ha sido solo celebración
No todo el entorno de IFEMA y Valdebebas ha recibido la noticia con los brazos abiertos. El Defensor del Pueblo ha admitido a trámite cerca de un centenar de quejas relacionadas con el ruido y los atascos previstos, y durante la primavera de 2026 se sucedieron varias concentraciones vecinales en el distrito. La organización tomó nota: IFEMA ha encargado una auditoría independiente para medir ruido, vibraciones, calidad del aire y temperatura en la zona, con mediciones incluso dentro de viviendas de vecinos voluntarios antes, durante y después del Gran Premio.
La lectura práctica de todo esto es sencilla: hay que esperar un dispositivo de tráfico y seguridad especialmente estricto esos tres días, con más cortes, desvíos y controles de los habituales en toda la zona de IFEMA y Valdebebas. Quien tenga previsto acercarse al circuito —o simplemente moverse por esa parte de Madrid esos días— haría bien en dejar resuelto el desplazamiento con bastante antelación y valorar el transporte público antes que el coche.
Un año de cambios también dentro de la pista
La llegada de Madrid coincide, además, con uno de los años de mayor cambio reglamentario de la F1 en mucho tiempo: nuevo reglamento técnico, monoplazas que funcionan con combustible 100% sostenible, la eliminación del DRS, y una parrilla ampliada a 11 equipos y 22 pilotos en lugar de los 10 equipos y 20 pilotos habituales hasta ahora.
Entre 1968 y 1981, Madrid ya había albergado el Gran Premio de España en nueve ocasiones, siempre en el Jarama —la primera de ellas, en 1968, con victoria del británico Graham Hill—. Ahora, con un circuito completamente distinto y una ciudad que ha crecido a su alrededor durante cuatro décadas y media, la F1 vuelve a un lugar que ya conocía, aunque prácticamente nada de lo que va a encontrarse le resulte familiar.
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