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El ambicioso plan que busca devolver la vida al mar en Alicante: una reserva marina de 267 hectáreas para proteger especies y recuperar los caladeros

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Frente a las aguas del Peñón de Ifach, uno de los enclaves más reconocibles de toda la costa alicantina, se está cociendo un proyecto que podría cambiar la forma en la que entendemos ese trozo de mar. La organización conservacionista Oceana ha respaldado en Calp la propuesta de crear una reserva marina de 267 hectáreas, con el objetivo de recuperar la pesca y proteger un entorno natural que lleva décadas sometido a una presión cada vez mayor.

La idea no nace de la nada. Lleva tiempo gestándose entre el Ayuntamiento de Calp, la Cofradía de Pescadores local y el Instituto de Investigación en Medio Ambiente y Ciencia Marina (Imedmar), y ahora suma el respaldo de una de las organizaciones de conservación marina con más peso en Europa. En un evento celebrado en la localidad de la Marina Alta, Oceana presentó nuevas imágenes submarinas para defender lo que llaman una «protección estricta» de esas 267 hectáreas de mar.

Qué especies se quieren proteger

La propuesta no habla en abstracto de «proteger el mar»: pone nombre y apellido a lo que hay debajo del agua. Se trata de blindar zonas de cría de mero, dentón, pulpo, sepia, dorada o langosta, especies que sostienen buena parte de la actividad pesquera de la zona, junto a otras como el salmonete de roca, la lubina, la seriola, el bonito o la bacoreta. A eso se suman las praderas de posidonia, los arrecifes y los bancos de arena que forman el verdadero esqueleto de ese ecosistema, y que dan cobijo a especies protegidas como la raya mariposa.

Michael Sealey, asesor sénior de Oceana en Europa, ha explicado que una reserva en el Peñón de Ifach sería «muy beneficiosa para la biodiversidad de la zona» y, al mismo tiempo, apoyaría «la economía azul de Calp». No es un matiz menor: la propuesta se vende expresamente como algo que beneficia tanto al mar como a quienes viven de él.

El argumento de los pescadores: una inversión a futuro

Quizá lo más revelador de esta historia es quién la respalda. No es solo una organización ecologista pidiendo más protección: es también el sector pesquero local. El patrón mayor de la Cofradía de Pescadores de Calp, Paco Catalá, ha definido la reserva como una «inversión a futuro» para el sector, apoyándose en los «buenos resultados» que han dejado otras reservas marinas a lo largo del litoral.

«Los pescadores profesionales apoyamos la protección marina compatible con nuestra actividad, ya que el futuro de la pesca depende de que el mar esté sano», ha resumido Catalá. Es la misma lógica que defiende Oceana: una zona protegida no expulsa a los pescadores, sino que puede generar un efecto desbordamiento de peces hacia las aguas adyacentes, lo que a medio plazo mejoraría la estabilidad de las capturas y reforzaría la resiliencia de quienes viven del mar en Calp.

Una zona que ya está protegida, pero a medias

Parte de la fuerza de esta propuesta está en que no parte de cero. Según Oceana, la reserva marina planteada se solapa en gran medida con la actual Zona Especial de Conservación Espacio Marino de Ifac, un espacio que ya cuenta con algún tipo de reconocimiento normativo, pero cuya eficacia real se vería reforzada si se convierte en una reserva con protección estricta.

Por eso Oceana ha pedido formalmente a la Generalitat Valenciana que apruebe la propuesta, que según Sealey cuenta con «amplio respaldo local y científico». El objetivo declarado va más allá de Calp: la organización sostiene que esta reserva contribuiría a avanzar hacia el compromiso de dotar de protección estricta al 10% de las aguas españolas en 2030, un objetivo internacional del que España, de momento, está lejos.

El Peñón de Ifach, una pieza de un plan mucho más grande

La propuesta de Calp no es un caso aislado, sino una pieza dentro de un planteamiento mucho más amplio. Según Oceana, este parque natural forma parte de una iniciativa que busca declarar nuevos «espacios de protección estricta» en el Mediterráneo español, tanto dentro de zonas que ya tienen algún nivel de protección como en otras de nueva creación. En total, el planteamiento incluye 59 áreas que permitirían alcanzar un 5% de aguas mediterráneas protegidas.

El contraste con la situación actual es llamativo: España se encuentra, según Oceana, «muy por debajo del 1% de superficie marina bajo protección estricta», lejos todavía del objetivo internacional del 10% para 2030. Y el contexto no ayuda: el Mediterráneo es, a nivel mundial, la zona de pesca con mayor porcentaje de poblaciones de peces explotadas de manera insostenible, lo que convierte en «vital», según la organización, recuperar esas poblaciones mientras todavía se pueda.

Por ahora, la pelota está en el tejado de la Generalitat Valenciana, que es quien tiene la última palabra sobre si esas 267 hectáreas frente al Peñón de Ifach pasan de ser una propuesta respaldada por científicos, pescadores y conservacionistas a convertirse en una reserva marina real.

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