ÚLTIMA HORA

Lo que antes eran residuos agrícolas y neumáticos desechados ahora forma parte de las ruedas de alta tecnología que utilizan los monoplazas de Fórmula E

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Cuesta imaginar que una cáscara de arroz, ese residuo que se amontona tras la cosecha sin que nadie sepa muy bien qué hacer con él, termine rodando a más de 300 kilómetros por hora. Pues es justo lo que ocurrirá a partir de diciembre en la Fórmula E. Bridgestone acaba de presentar los neumáticos POTENZA GEN4, las ruedas con las que competirá la nueva generación de monoplazas eléctricos, y buena parte de su fórmula sale de lo que antes se consideraba basura.

Neumáticos de Fórmula E con cáscara de arroz y goma reciclada

La clave está en la composición. Según Bridgestone, los POTENZA GEN4 incorporan un 65% de materiales reciclados y renovables. Entre ellos hay sílice extraída de la cáscara de arroz, un ingrediente que ayuda a que el neumático agarre bien y se desgaste menos, y negro de humo obtenido del aceite de pirólisis de neumáticos al final de su vida útil, es decir, de ruedas viejas que en otro tiempo habrían acabado en un vertedero. A eso suman caucho natural de cadenas de suministro verificadas y una fabricación que, según la marca, funciona con energía 100% renovable.

Conviene leer la cifra con cuidado. Ese 65% se calcula con un sistema de balance de masas certificado bajo el estándar ISCC PLUS, un método habitual en la industria que contabiliza el material reciclado y renovable que entra en la cadena de producción. Dicho de otro modo, no significa necesariamente que cada gramo de cada neumático proceda físicamente de arroz o de ruedas usadas, sino que esa proporción de materia prima sostenible se ha introducido y trazado en el proceso.

Por qué estas ruedas tienen que ser tan buenas

Detrás de la parte verde hay un reto técnico enorme. El nuevo monoplaza GEN4 alcanzará los 335 km/h, rendirá hasta 600 kW (815 CV) y pasará de 0 a 100 km/h en 1,8 segundos, con tracción total permanente. Todo ese par llega de golpe al asfalto a través de los neumáticos, que tienen que aguantarlo carrera tras carrera sin perder agarre. Que además sean más sostenibles no puede ir en detrimento de la seguridad ni de las prestaciones.

Para ello, Bridgestone ha desarrollado dos versiones. El POTENZA GEN4 es el neumático de uso general, pensado para ofrecer un rendimiento constante en circuitos urbanos de todo el mundo. El POTENZA GEN4 for TYPHOON TYRE es la variante para lluvia intensa, una novedad con la que la categoría quiere seguir corriendo cuando el cielo se echa a llorar.

El regreso de Bridgestone a un campeonato del mundo

La noticia tiene también su lado histórico. Bridgestone será proveedor exclusivo de neumáticos de la Fórmula E desde la temporada 2026/27, y supone su vuelta a un campeonato del mundo de la FIA por primera vez desde que dejó la Fórmula 1 en 2010. «Nuestro regreso al Campeonato del Mundo de la FIA es una reentrada emocionante», ha defendido su consejero delegado, Yasuhiro Morita. Jeff Dodds, máximo responsable de la Fórmula E, la considera «un socio idóneo» para esta nueva era.

La temporada arranca en diciembre de 2026 y se prolongará hasta julio de 2027. Bridgestone, además, patrocinará cuatro carreras del calendario: Ciudad de México, Berlín, Shanghái y Tokio.

Del campo de arroz a la pista: una idea que empieza a calar

Que el arroz y las ruedas viejas acaben en un coche de competición dice mucho de hacia dónde mira la automoción. Durante décadas, el deporte del motor fue sinónimo de gasto y de consumo; ahora se está convirtiendo en un banco de pruebas para ideas que, si funcionan a 335 km/h, podrán llegar algún día a los neumáticos del coche familiar, el que lleva a los niños al colegio.

Quizá ese sea el mejor final posible para una cáscara de arroz: pasar de estorbar en el campo a ayudar a que un coche eléctrico agarre en una curva bajo la lluvia. Y mientras tanto, cada vez que veamos a estos monoplazas cruzar una calle, habrá una parte de ellos que, hace no tanto, no valía nada.