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Ni rebajas ni outlets: el mercado vintage de Bilbao donde encontrar auténticas reliquias y objetos con historia

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Mientras medio Bilbao hace cola por unas rebajas que cada año se parecen más entre sí, en la isla de Zorrotzaurre hay un edificio de ladrillo donde el tiempo funciona al revés: cuanto más viejo es un abrigo, más interesante resulta. Fue una fábrica de galletas, luego estuvo a punto de convertirse en solar abandonado tras unas inundaciones, y hoy es el escenario de uno de los mercados de ropa y objetos de segunda mano más singulares del País Vasco. Aquí no se busca lo último de temporada, sino justo lo contrario: piezas que ya han vivido una vida entera antes de llegar a tus manos.

De fábrica de galletas a templo del consumo circular

El edificio tiene su propia historia, y no es menor. Lo construyó en 1921 la familia Artiach, una de las galleteras más antiguas de Europa, después de que un incendio destruyera su primera planta en el barrio de Cantarranas. Fue, de hecho, la primera fábrica de España pensada y construida específicamente para producir galletas, y en sus mejores años, durante los setenta, llegó a dar trabajo a 800 personas, la mayoría mujeres. Las inundaciones de 1983 acabaron con la etapa de la familia Artiach al frente del negocio, que pasó primero a Nabisco y después a Adam Foods, hasta que en 2009 una parte del complejo se reconvirtió en Espacio Open, un centro dedicado a proyectos creativos y de impacto social que hoy convive con un fab lab, una galería de arte y una cafetería con jardín.

En la primera planta de ese edificio centenario, con las vigas y los suelos originales todavía a la vista, se despliegan hoy más de 500 metros cuadrados dedicados a la ropa y los objetos de segunda mano bajo el nombre de Vintage Bilbao.

Veinte años de «ganbara» convertidos en un mercado propio

Vintage Bilbao no salió de la nada. Es la evolución de Open Your Ganbara, el mercadillo dominical que funcionó en este mismo espacio entre 2009 y 2019 y que llegó a recuperar más de 200 toneladas de ropa al año, dándole una segunda vida a prendas que de otro modo habrían acabado en un contenedor. A finales de 2021, ese proyecto se transformó en Vintage Bilbao de la mano de Marta Sans, una de las figuras con más recorrido en la moda vintage de la ciudad, que antes había levantado tiendas como Espectro y Pavo Sintético en la Plaza Nueva, Room Full of Mirrors en Getxo o Vintagia en la calle 2 de Mayo.

El resultado es un espacio abierto de viernes a domingo, de 11:00 a 20:00 horas, donde conviven sombreros de los años setenta, ochenta y noventa, abrigos de piel confeccionados a mano, capas, chalecos y prendas deportivas de marcas que ya no se fabrican así. No es ropa barata por ser vieja: es ropa seleccionada por haber sido bien hecha, «para durar», como reivindica el propio proyecto, frente a la lógica de usar y tirar que domina buena parte del comercio actual.

Un mercado que también es concierto, expo y aperitivo

Ir a Vintage Bilbao rara vez es solo ir de compras. El calendario del espacio combina el mercado con conciertos en directo, sesiones de DJ, exposiciones de arte y hasta jam sessions improvisadas, mientras el Jardín Secreto Bilbao, la cafetería del complejo, sirve cócteles y comida a quien prefiera hacer un descanso entre percha y percha. Varias veces al año, además, se organizan ediciones especiales con más puestos y más artesanos invitados, joyería hecha a mano, bolsos de tejidos reciclados, ilustración o fotografía, que amplían la oferta habitual del mercado semanal.

Al final, lo que convierte a Vintage Bilbao en algo más que un mercadillo de ropa usada es precisamente ese contraste: una antigua fábrica que dio de comer a cientos de familias bilbaínas durante décadas, convertida ahora en el lugar donde otra generación va a buscar objetos que ya tienen historia propia, en lugar de comprar algo que la empiece a perder nada más salir de la tienda.