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La avalancha de multas del radar de Gatzarriñe en Sopelana moviliza a los conductores de la comarca

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La llegada masiva de multas del radar de Gatzarriñe, en Sopelana, ha provocado la creación de una plataforma que ya agrupa a decenas de conductores afectados de toda la comarca. El colectivo denuncia lo que califica como una «gran injusticia», no por la instalación del radar, sino por el retraso de hasta cinco meses y medio con el que se están notificando las primeras sanciones.

Un radar nacido de las quejas vecinales

El radar fue instalado por el Ayuntamiento de Sopelana en junio de 2025, a la altura de la ikastola Ander Deuna, en un tramo de titularidad municipal que actúa como zona de transición entre el casco urbano y el resto de Uribe Kosta. Su instalación respondía a las quejas vecinales por el exceso de velocidad registrado en este punto de la carretera entre el Garden Center y el centro educativo, y se sumó a otros dos radares punitivos ya existentes en las calles Sabino Arana y Akilino Arriola, además de tres radares pedagógicos —de carácter meramente informativo, sin capacidad sancionadora— instalados en Larrabasterra e Ingestabaso.

Antes de empezar a sancionar, el dispositivo pasó varios meses en periodo de pruebas. Ya en septiembre de 2025, el propio Ayuntamiento advertía de que el aparato estaba detectando una media de unas 150 posibles infracciones diarias por superar el límite de 50 km/h, un adelanto de lo que se avecinaba una vez el radar comenzara a sancionar de forma efectiva.

El retraso que ha encendido a los afectados

El principal argumento de los afectados no se centra en la existencia del radar, sino en el tiempo transcurrido entre la comisión de la primera infracción y la recepción de la correspondiente notificación. Sostienen que, al no haber sido informados durante más de cinco meses de que estaban siendo sancionados, no tuvieron oportunidad de conocer que incumplían el límite de velocidad y, en consecuencia, de corregir su conducta a tiempo.

A su juicio, si la primera multa se hubiera notificado en un plazo razonable, muchos conductores habrían extremado las precauciones al volver a pasar por ese punto, evitando así la acumulación de nuevas sanciones. En cambio, durante todo ese periodo continuaron circulando sin saber que ya habían sido denunciados, por lo que ahora muchos temen recibir en las próximas semanas varias multas correspondientes a infracciones cometidas desde marzo de 2026.

Una de las afectadas explicaba recientemente a Radio Nervión que, ante las reclamaciones del grupo, desde el Consistorio responden que no dan abasto con el volumen de notificaciones, llegando a enviar en torno a 800 multas en un solo día. Según su testimonio, ella misma ha pagado ya 350 euros correspondientes a cinco multas con su descuento por pronto pago aplicado, acumuladas antes de tener constancia de la primera sanción.

Un retraso que roza el plazo de prescripción

Aquí es donde el argumento de la plataforma gana fuerza. El propio Ayuntamiento de Sopelana recuerda que el plazo de prescripción de las infracciones graves y muy graves en materia de tráfico es de seis meses. Con notificaciones llegando hasta cinco meses y medio después de cometida la infracción, el margen que le queda al Consistorio para tramitar y notificar cada expediente es mínimo, lo que explica en parte el aluvión de cartas que muchos vecinos están recibiendo de golpe: el Ayuntamiento tiene, en la práctica, que resolver antes de que las sanciones más antiguas prescriban.

La plataforma considera que esta situación desvirtúa el carácter preventivo que debe tener un radar de velocidad. Defiende que la finalidad principal de estos dispositivos debe ser modificar el comportamiento de los conductores para mejorar la seguridad vial, algo que, según afirman, resulta imposible cuando la primera notificación llega varios meses después de la infracción.

Mientras tanto, el Ayuntamiento de Sopelana mantiene que las denuncias se están tramitando dentro de los plazos que marca la legislación vigente. No obstante, la plataforma insiste en que, aunque el procedimiento pueda ajustarse a la legalidad, el retraso en las notificaciones ha generado un perjuicio evidente a muchos conductores y estudia las acciones que puede emprender para defender sus intereses.

4.565 infracciones y una velocidad media que hay que leer con matices

Según los datos facilitados por el consistorio, el radar de Gatzarriñe ha registrado 4.565 infracciones entre 2025 y 2026, con una velocidad media de 70 km/h en un tramo limitado a 50 km/h. Además, se han detectado siete vehículos circulando a más de 110 km/h, expedientes que ya han sido remitidos al juzgado por constituir delito contra la seguridad vial. De hecho, todos los delitos de tráfico registrados en Sopelana durante este periodo proceden precisamente de este punto, lo que ha convertido a Gatzarriñe en el radar más sancionador del municipio.

El dato de la velocidad media de 70 km/h también requiere contexto. Al tratarse de una media aritmética, engloba tanto a conductores que circulaban a velocidades muy elevadas como a otros sancionados por rebasar el límite por un margen reducido. En la práctica, esa cifra puede transmitir una percepción de infracciones generalizadas a gran velocidad cuando, entre los miles de expedientes, también existen numerosas sanciones impuestas a partir de los 55 km/h, velocidad a partir de la cual el radar comienza a denunciar en una vía limitada a 50 km/h.

Cómo contactar con la plataforma de afectados

Si eres uno de los afectados por el radar de Gatzarriñe, puedes contactar con la plataforma de afectados a través del siguiente correo electrónico: multasradarsopela@gmail.com.

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