Barcelona tiene, a la vez, algunos de los bares más antiguos de España y algunas de las coctelerías más premiadas del planeta, muchas veces a apenas un par de calles de distancia. Ir de bares por esta ciudad puede significar sentarse en una mesa de mármol donde bebió Hemingway, o cruzar una nevera camuflada en una tienda de pastrami para acabar en una barra que el año pasado estuvo entre las mejores del mundo. Esta es una selección pensada para entender esa doble cara: la memoria del Raval decimonónico y la coctelería de vanguardia que hoy sitúa a la ciudad entre las capitales de referencia de Europa.
Bar Marsella: la absenta que resistió dos siglos en el Raval
En la calle Sant Pau, 65, el Bar Marsella lleva sirviendo absenta desde 1820, lo que lo convierte en el bar más antiguo de Barcelona. La familia Lamiel, que lo regenta desde hace generaciones, cuenta que la tradición oral sitúa entre sus parroquianos a Santiago Rusiñol, Ernest Hemingway, Pablo Picasso o Salvador Dalí, aunque, como reconoce el propio dueño, se trata de historias transmitidas de boca en boca más que de hechos documentados. Lo que sí es real es que en 2013 el local estuvo a punto de desaparecer por la subida del alquiler, y que fue el propio Ayuntamiento de Barcelona quien compró el edificio por más de un millón de euros para evitar que cerrara. Sigue teniendo las mismas mesas de mármol, la misma luz mortecina y la misma botella de absenta verde que ha hecho de este rincón del Raval una parada casi obligada.
Casa Almirall, el salón modernista de 1860
A pocos minutos de allí, en la calle Joaquín Costa, 33, Casa Almirall abrió sus puertas en 1860 y hoy es uno de los ejemplos mejor conservados de decoración modernista aplicada a un bar: madera tallada, cristales emplomados y una barra que apenas ha cambiado en más de siglo y medio. Por aquí han pasado, según ha recogido la prensa local a lo largo de los años, personajes tan dispares como Mick Jagger, el escritor Terenci Moix o el anarquista Buenaventura Durruti, prueba de que el local ha sido durante generaciones un punto de encuentro para la bohemia y la vida cultural del Raval.
London Bar, modernismo con música en directo desde 1910
Completando el triángulo histórico del barrio, el London Bar, en la calle Nou de la Rambla, 34, abrió en 1910 y combina la misma estética modernista de sus vecinos con un ambiente de pub inglés y música en directo, una fórmula que le ha valido el reconocimiento oficial como espacio de interés patrimonial de la ciudad. Los tres locales están lo bastante cerca entre sí como para recorrerlos en una sola noche, algo que muchos barceloneses y visitantes hacen a modo de pequeña ruta por el Raval más auténtico.
Boadas, la coctelería más antigua de la ciudad
Si el Raval guarda la memoria de la absenta, la esquina de la Rambla con la calle dels Tallers guarda la de la coctelería moderna. Boadas abrió en 1933 de la mano de Miquel Boadas, un bartender formado en La Habana que trajo a Barcelona la coctelería de estilo cubano y la convirtió en el primer local de su clase en la ciudad. El negocio pasó después a su hija María Dolors y a su yerno, que lo mantuvieron hasta 2017, y desde 2022 está en manos de Simone Caporale y Marc Álvarez, dos nombres con peso en la coctelería internacional, que han seguido sirviendo los mismos cócteles clásicos bajo los que varias generaciones de barceloneses han hecho noche, cumpliendo ya más de nueve décadas de historia ininterrumpida.
Dry Martini, el templo del Eixample
En pleno Eixample, Dry Martini by Javier de las Muelas se ha ganado durante décadas fama de ser algo parecido a un templo dedicado en exclusiva al cóctel que le da nombre, con una barra clásica de madera oscura y camareros de chaqueta blanca que preparan el martini con un ritual casi ceremonial. Es una parada habitual en cualquier ruta de coctelería seria por la ciudad, y sigue siendo uno de los nombres propios de la escena barcelonesa más allá de las modas.
Sips y Paradiso: cuando Barcelona se convierte en referencia mundial
La parte más reciente de esta historia tiene nombres muy concretos. Sips, en la Antiga Esquerra de l’Eixample, fue elegido en 2023 el mejor bar del mundo por la lista The World’s 50 Best Bars, gracias a una propuesta de cócteles inmersivos y multisensoriales que ha seguido situándolo entre los primeros puestos de las listas internacionales en los años siguientes. A pocos pasos de la Vía Laietana, en el Born, Paradiso esconde su entrada detrás de la puerta de una nevera dentro de una tienda de sándwiches de pastrami: una coctelería clandestina de inspiración gaudiniana que también ha figurado de forma habitual entre las mejores del mundo.
Junto a ellos, la ciudad suma cada año nuevos nombres a su escena de coctelería de autor: Aldea, con una carta pensada en clave de sostenibilidad; 14 de la Rosa, con el ambiente cercano de un bar de pueblo; o FoCo, en Gràcia, inspirado en los antiguos clubes de corresponsales extranjeros y levantado por los bartenders británicos Tom Godfrey y Theo Quinn. No es casualidad que, en la última edición de Europe’s 50 Best Bars, hasta seis locales barceloneses figuraran entre los mejores del continente: pocas ciudades combinan de forma tan natural doscientos años de absenta con una barra que, la noche menos pensada, puede estar sirviendo el mejor cóctel de Europa.
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