Baches, retenciones, desvíos y carriles cortados por obras. Son algunas de las situaciones con las que se encuentran a diario millones de conductores en España y que convierten muchos trayectos en una fuente de estrés. Los propios usuarios lo tienen claro cuando se les pregunta: lo que más les preocupa de las carreteras es el mal estado del asfalto, el exceso de tráfico y las obras. Y los datos sobre la conservación de la red les dan la razón.
Lo que más preocupa a los conductores
La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) preguntó a 1.259 conductores por el estado de las principales autopistas y autovías del país. Valoraron aspectos como el estado de la calzada, la señalización, el número de carriles, la seguridad en las curvas, los guardarraíles, las obras, el diseño de las entradas y salidas, las áreas de servicio y el flujo de tráfico.
Según los resultados de esta encuesta, publicada en 2022, lo que peor valoran los conductores es el alto flujo de tráfico, el estado del firme y el diseño de las entradas y salidas, uno de los puntos más críticos cuando se circula por estas vías. Las obras aparecen además como el principal problema en varias de las carreteras peor puntuadas.
Las autopistas y autovías peor valoradas
Con esos criterios, la OCU elaboró una lista con las vías que peor nota recibieron de los conductores. Según recoge Xataka, son estas:
- AP-8, Autopista del Cantábrico (Irún-Bilbao): 5,7. La peor nota en flujo de tráfico, además de críticas a la seguridad en las curvas.
- AP-1, Autopista del Norte (Vitoria-Irún): 5,8. La peor valorada por el número de obras y la falta de áreas de servicio.
- A-49, Autovía del V Centenario (Sevilla-Portugal): 6,0. Mucho tráfico, pocas áreas de servicio, obras y un asfalto entre los peores de España.
- A-7, Autovía del Mediterráneo (Algeciras-Almería): 6,0. Las obras, el gran problema, y la peor nota en diseño de entradas y salidas.
- AP-9, Autopista del Atlántico (Ferrol-Portugal): 6,1. Un asfalto entre los peores del país y muchas obras.
- A-52, Autovía de las Rías Baixas (Benavente-Vigo): 6,1. Obras, firme en mal estado y falta de áreas de servicio y guardarraíles.
Más de la mitad de las carreteras, en estado grave
La preocupación por el asfalto tiene una base sólida. El último informe de la Asociación Española de la Carretera (AEC), presentado en julio de 2025 con datos recogidos en el verano de 2024, concluyó que más de 54.300 kilómetros de la red viaria, el 52% de los 101.700 kilómetros analizados, presentan deterioros graves o muy graves. Es el peor estado registrado desde finales de los años ochenta.
De ellos, unos 34.000 kilómetros están en situación muy grave y necesitan una intervención en menos de un año. En 2022 eran 13.000, lo que significa que la cifra casi se ha triplicado en tres años. Según la AEC, las carreteras se han deteriorado a un ritmo del 8% anual. Por comunidades, la situación más crítica es la de Aragón, con el 68% de su red necesitada de actuaciones, mientras que La Rioja tiene el porcentaje más alto de vías con deterioro muy grave, un 41%.
Los conductores lo notan cada día
La percepción de los usuarios coincide con estos datos. Un estudio de la Fundación CEA y Asitur reveló que más del 75% de los conductores considera que el estado del pavimento de las carreteras españolas es regular o malo, y que más del 77% cree que la iluminación es deficiente. Además, la inmensa mayoría de los encuestados, un 97%, considera que el mal estado de las carreteras influye en los accidentes.
El mal estado del firme no solo resta comodidad. Los baches y las grietas pueden provocar daños en neumáticos, llantas y suspensiones, alargan las distancias de frenado y obligan a maniobras bruscas que aumentan el riesgo, sobre todo en carreteras secundarias y con lluvia.
Cómo reducir el impacto en tus viajes
Ante este panorama, la información es la mejor aliada. Antes de salir, conviene consultar el estado del tráfico, las retenciones y las obras en tu ruta, a través de los canales de la DGT o de los servicios de información de tráfico en tiempo real. Así podrás elegir el mejor horario o una ruta alternativa y evitar sorpresas.
Al volante, la recomendación es adaptar la velocidad al estado de la vía, aumentar la distancia de seguridad en tramos deteriorados o en obras y revisar con frecuencia la presión y el estado de los neumáticos. Pequeños gestos que, en unas carreteras cada vez más castigadas, pueden marcar la diferencia.



